jueves, 31 de marzo de 2011

La juguería

Por Claudia Luna

Inicia la primavera, las frutas y verduras se tornan de colores que invitan al paladar a comerlos. El clima se hace más cálido y con él, la sed es inevitable. 

Juguería en el Centro Histórico de la Ciudad de México ©Paz Merino



Todos los días me levanto y, después de un consistente desayuno, voy a la juguería del mercado. Ahí, doña Licha prepara los mejores jugos de la zona. En la pizarra se pueden leer las bebidas que ella ofrece, hay el clásico para la gripa de guayaba, miel, naranja y amaranto; el "cero grasa" de apio, nopal, y toronja. La oferta es muy grande, pues no sólo hay jugos, también ofrece licuados y aguas frescas -muy adecuadas para la estación- de todos los sabores. Cada persona tiene su bebida preferida, algunos eligen sus ingredientes favoritos, hacen mezclas extrañas y, a veces, apetecibles. 


Doña Licha sabe lo que quiero, inmediatamente comienza a exprimir el jugo de la sandía y la fresa; agrega una rama de apio y, por último, una  manzana verde. La mezcla es verdaderamente refrescante, su dulzor se acentúa con el apio y su color estimula a mis pupilas. Después de beberla, comienzo a sentirme fresca y con energía, lista para una larga jornada de trabajo. Da gusto saber que las frutas existen y que están servidas para comenzar el día.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Mostaza, pungente y cálida


(Der. del adj. lat. mustacĕus, de mosto)


1. f. Planta anual de la familia de las Crucíferas, con tallo algo velloso, de un metro de altura aproximadamente, hojas alternas, grandes, lanuginosas, divididas por el margen en varios segmentos dentellados, flores pequeñas, amarillas, en espigas, y fruto en silicuas de unos tres centímetros de longitud, con varias semillas de un milímetro de diámetro, negras por fuera, amarillas en el interior, y de sabor picante. 




Mostaza: extraída de una diminuta semilla, tiene grandes propiedades. Pungente y cálida, la mostaza estimula la digestión y el metabolismo; usada en cataplasmas -encima de una capa de grasa o vaselina que protege la piel de irritaciones- alivia las reumas y los problemas respiratorios, como asma, bronquitis y neumonía. Además, ha sido utilizado en la industria cosmética y alimentaria como fungicida y antiséptico natural. Por último, las leyendas urbanas dicen que es útil para aliviar quemaduras, pero la mostaza hace todo lo contrario.

¿En qué platillos utilizas mostaza?, ¿a qué te recuerda el sabor y el olor del la mostaza?

martes, 29 de marzo de 2011

Pains of Coffee

©Aurora Andrade


This coffee falls into your stomach, and straightway there is a general commotion. Ideas begin to move like the battalions of the Grand Army of the battlefield, and the battle takes place. Things remembered arrive at full gallop, ensuing to the wind. The light cavalry of comparisons deliver a magnificent deploying charge,the artillery of logic hurry up with their train and ammunition, the shafts of with start up like sharpshooters.Similes arise, the paper is covered with ink; for the struggle commences and is concluded with torrents of black water, just as a battle with powder. 


Honore de Balzac "The Pleasures and Pains of Coffee".

lunes, 28 de marzo de 2011

Los gordos y flacos comedores de Estados Unidos

Por Julia Walsh

Formo parte de un país muy gordo en un mundo muy hambriento. En los Estados Unidos, dos tercios de la población tienen sobrepeso o son obesos. Mientras tanto, más de mil millones de personas en todo el mundo sufren de hambre crónica. Esto es repugnante e inquietante.


A pesar de que mi peso corporal probablemente está bien ahora, me siento avergonzado de admitir que por un tiempo tuve sobrepeso, al igual que la mayoría de mis conciudadanos. Las causas no eran tan complejas. En primer lugar, valoro el sabor de los alimentos. Como mucha gente, a menudo me guió por el placer. Para mí, los mayores placeres de la vida están por lo general relacionados con la alimentación. Creo que la comida frita es sabrosa, me gusta el queso, el chocolate y la cerveza. Se me antojan las sabores grasos y azucarados. En segundo lugar, valoro cierta forma del cuerpo. Tengo una definición de belleza y de la imagen corporal diferente. No me gusta ser demasiado flaca y odio cuando la gente me llama delgada, prefiero tener un poco de "carne en mis huesos" que tener los huesos sobresaliendo de mi cuerpo. Asocio gordura con jovialidad, y quiero ser una persona alegre. Además, me encanta ser perezosa; comer mientras veo la televisión y la lectura me produce alegría. La relajación me ayuda a sentirme contenta.

Personalmente, estoy consciente de lo que hizo que mi cuerpo fuera demasiado grande, pero cuando se trata de toda una nación, es mucho más complejo. En Estados Unidos tenemos una cultura de la abundancia y el derroche. A pesar de el placer y el valor de la relajación, tenemos una variedad de ideas sobre la imagen corporal, y para muchos de nosotros, un cuerpo sano podría parecer un sueño imposible, como unirse a la NBA o ganar un Grammy. A partir de ahí, la red de los problemas sociales se vuelve rápidamente muy difícil de desentrañar. Nuestras políticas y prácticas agrícolas son dirigidas por las grandes empresas. Los alimentos básicos son manipulados por la industria. Los ricos pueden darse el lujo de ser exigentes, pero las zonas pobres suelen no ofrecer nada más que comida rápida y alimentos procesados a sus residentes. En resumen, los problemas sistémicos son una maraña.

Aunque Estados Unidos tiene los recursos para tener abundancia y la riqueza, es un país injusto. La mayoría de los estadounidenses no pueden permitirse el lujo de comer bien y no saben cómo cultivar sus propios alimentos, ni prepararlos sin la ayuda de empresas como Kraft, General Mills, Con Agra Alimentos o Nestlé. Mientras tanto, frutas y verduras sanas son fáciles de encontrar para la élite y -aunque hay alimento suficiente- lo que comemos es controlado por los fabricantes, comercializadores y distribuidores.

Cada año en los Estados Unidos, la industria de alimentos produce billones de dólares. La realidad es que el impacto de esta máquina productora de dinero, en la salud y la vida de las personas, el medio ambiente y las comunidades, deja poco margen para la gloria de los dólares.

Cuando la oscuridad de los problemas inunda nuestra conciencia, no debemos perder la esperanza. La verdad es que no en todas las historias hay redención, pero afortunadamente, los estadounidenses están despertando. Las preguntas están pasando de "¿Cómo podemos hacer más dinero con la comida?" a "¿Si la comida es una necesidad, no deberíamos desvincularla un poco de la industria?" La primera dama Michelle Obama se ha asociado con Disney y otras grandes empresas para promover una alimentación saludable, el ejercicio, la jardinería y la nutrición de todos los estadounidenses, especialmente los niños. Las escuelas están comenzando a enseñar a los estudiantes a trabajar la tierra, cocinar y comer bien. Los jardines comunitarios están surgiendo en todas las grandes ciudades, a menudo dirigidos por jóvenes y niños. La demanda de Agricultura Apoyada por la Comunidad y otros alimentos orgánicos y locales va en aumento y poco a poco bajando sus precios. Además, debido en parte a la popularidad de la película Food, Inc., y las campañas de otros medios de comunicación, la conciencia va en aumento.

Los estadounidenses tienen el privilegio de tener libertad y opciones. Estamos aprendiendo que la libertad exige responsabilidad. A medida que decidimos ser libres de nuestra obesidad, ayudamos a otros a ser libres para experimentar la humanidad. Poco a poco, la crisis mundial despierta nuestra conciencia a la realidad de la interdependencia y vemos que juntos podemos realmente ser lo que comemos. Masticamos más despacio entre bocado y bocado en una mesa más humana con la esperanza de que más gente pueda sentarse con nosotros y saborear la justicia, la abundancia y la vida. Entonces, todos podremos realmente relajarnos.

jueves, 24 de marzo de 2011

Noches púrpura


Una cafetería en Nueva York y pasteles de blueberry cuentan las historias de varios personajes solitarios. Un viaje por los Estados Unidos, sus paisajes y sus ciudades.  
Dirigida por Wong Kar Wai, la fotografía y el color son dos de los atributos de esta cinta. 

My Blueberry Nights. Wong Kar Wai. 2007. Hong Kong, Francia. 

lunes, 21 de marzo de 2011

Sounds of March

It´s March and with it comes the sunny mornings to go to the market, breakfast outdoors, capricious whims and endless parties. 


A spring playlist to match breakfast, lunch and dinner.



viernes, 18 de marzo de 2011

Holi, con la piel de colores

Por Inés M. Saavedra
Fotografías de Dora Choi

Es primavera y la India se llena de color. Es tiempo de renovarse, de reinventarse. 

Holi es un festival que celebra la vida: el triunfo del bien sobre el mal.  Entre los meses de febrero y marzo -según el calendario lunar- se celebra Holi, el festival de la vida, este año el día 19 de marzo.

La India es un país lleno de color, pero nunca es más colorida que durante el día de Holi, todo el país se decide a celebrar el triunfo del bien sobre el mal.
Es el final del invierno y el inicio de la primavera. Tiempo de renovación. Es el momento para renovar relaciones.

Holi es un día para divertirse, romper con las formas sociales, para abrazar a la gente y enviar buenos deseos. Es un día para festejar la verdad, para recordar que la honestidad es una virtud muy poderosa. Es también un día para hacer una limpieza profunda de la casa, para deshacernos de lo que no se usa, para renovar tu espacio personal.

En tiempos de invierno el cuerpo humano experimenta una especie de letargo. La música, el baile, el canto y los colores ayudan a tu organismo a estar más activo y saludable; y a tu espíritu para sentirte positivo y optimista. No sólo en la India se celebra Holi, ahora es un festejo que se ha extendido por varias ciudades del mundo.


Súbele al color
A pesar de ser una celebración hinduista, todo el mundo participa, de todas las religiones y tradiciones, este día India se unifica, todos con la piel de colores. Todo comienza algunos días antes, los mercados se llenan de colores. Se venden pigmentos en polvo de muchos tonos, naturales y perfumados. Los mercados se llenan de compradores felices que compran de todos colores y los llevan a casa, llevando no sólo el color, sino el entusiasmo de saber que pronto será Holi.

En la noche de Holi se prenderán fogatas en las calles y para éstas hay que recolectar madera y hay que prepararse para recibir bendiciones la noche anterior a la fiesta.

La gente está ávida de fiesta. Un día antes de la celebración hay bailes y desfiles por todo el país. Los camellos y elefantes se visten de colores también. Hay desfiles de animales, danza, música y representaciones teatrales que recrean las leyendas de Holika en espacios abiertos y se lleva a cabo una bendición.

Es el día del festival, India despierta queriendo divertirse. No hay más ceremonias, sólo fiesta. La gente se reúne en las casas y jardines para llenar de color a sus amigos, nadie se salva: niños y adultos de todas las edades.

La gente se arroja colores los unos a los otros, algunos colores son en polvo y colorean el ambiente, otros colores están disueltos en agua y es esa agua colorida la que baña a la gente.Todos comen y bailan bañados de color.

Fuego al anochecer
Al anochecer, en los principales cruces de las calles de las ciudades se prenden fogatas, fuego que simboliza la purificación, la renovación, el triunfo del bien sobre el mal. Nuestro espíritu también se renueva, todos nos reinventamos.
Holi ha terminado. Al día siguiente todos volveremos a la casa o al trabajo, con nuestros cuerpos todavía azules o rosas, volveremos contentos. Habrá ejecutivos con la cara roja, vendedores azules, amas de casa con cuerpos verdes, ha pasado Holi y nos hemos renovado.

Es tiempo de vivir, es primavera, el aire se llena de aromas espesos: azafrán y cardamomo; por las noches las ciudades se perfuman de jazmines que empiezan a florecer.

La India sigue misteriosa y llena de color. Es un buen pretexto para ponerle color a la vida. 

martes, 15 de marzo de 2011

The Fat and Skinny on American Eaters

By Julia Walsh

I am part of a very fat country in a very hungry world.  In the United States, two-thirds of us are either overweight or obese. Meanwhile, over 1 billion people throughout the world suffer of chronic hunger. It’s disgusting and disturbing.  


Although my body weight is probably okay right now, I am embarrassed to admit that for a time, I was overweight, just like most of my fellow Americans.  The causes were not so complex.   First, I value taste.  Like many people, I am often guided by pleasure.  For me, the greatest pleasures in life are usually related to food.  I think fried food is tasty, I enjoy cheese, chocolate and beer.  I crave fatty and sugary sensations.  Secondly, I value a certain body shape.  I have a silly sense of body image and idea about the definition of beautiful.  I dislike being too scrawny and hate it when people call me thin; I’d rather have a little “meat on my bones” than have my bones poking out of my body.  I associate chubbiness with jolliness, and I want to be a jolly person.  Plus, I love being lazy; lying around and eating while watching TV and reading give me so much joy.  Relaxation helps me feel content. 

I am personally aware of what caused my body to be too big, but when it comes to the entire nation, it is much more complex.  We are a culture of abundance- and wastefulness.  Although we also value pleasure and relaxation, we have a variety of ideals about body image, and for a lot of us, a healthy body could seem like an impossible dream, like joining the NBA or winning a Grammy.  From there, the web of social problems very quickly becomes difficult to unravel.  Our agricultural policies and practices are directed by big business.  Basic foods are tampered with by industry, all eating is consumerism.  The rich can afford to be picky, but poor areas typically don’t offer anything but fast and processed foods to their residents.  In short, the systemic problems are a tangled mess.

Although the United States is a nature of abundance and wealth, it is more greatly a nation of injustice.  The majority of Americans can’t afford to eat well and don’t know how to grow their own food, nor prepare it without assistance from companies such as Kraft, General Mills, Con Agra Foods or Nestle.  Meanwhile, healthy and organic fruits and vegetables are easy to find for the elite.  Although we have more than enough to eat, what we eat is controlled by the manufacturers, marketers and distributers.  

Each year in the United States food is a trillion dollar industry.  When the reality of how the money-maker impacts the health and life of people, the environment and communities bites, then there is little room left for glory in the dollars.  
When the gloom of troubles flood our consciousness, we need not loose hope.  In all stories of truth, there is redemption.  Fortunately, Americans are waking up.  The questions are shifting from “How can we make the most money on this food?” to “If food is a necessity, is it okay for it be tied to industry?”  First Lady Michelle Obama has partnered with Disney and other major companies to promote healthy eating, exercise, gardening and nutrition to Americans of all types, especially children.  Schools are starting to teach students how to garden, cook and eat well.  Community gardens are emerging in every major city, often times led by youth and children.  The demand for Community Supported Agriculture and other organic and local food is increasing and gradually bringing down the prices.  Plus, due in part to the popularity of the film Food, Inc., and other media campaigns, awareness is increasing.

Americans are privileged to have so much freedom and so many choices. Freedom, we are learning, requires responsibility.  As we decide that we want to be free from our obesity, we help others be free to experience humanity.  Gradually, global crisis awakens our consciousness to the reality of interdependence and we see that together we really are what we eat.  We chew more slowly between bites at the great human table hoping that more people can sit with us and taste sweet juicy justice, abundance and life.  Then, we can all really relax. 

lunes, 14 de marzo de 2011

¡Consumo responsable ya!


Iniciamos la semana con buenas noticias. 

El día de ayer, Greenpeace México publicó una guía de consumo responsable. Ésta cuenta con un directorio de 128 sitios donde se brindan productos libres de transgénicos, de producción local y ecológica. Su principal objetivo es informar y promover un modelo justo y sustentable de mercado en el país. 

De una lista de 320 productos de consumo común entre los mexicanos,
  186 no garantizan estar libres de transgénicos.


Las empresas que buscan vender los alimentos transgénicos argumentan que no hay datos para confirmar daños en la salud, pero la verdad es que tampoco existen datos científicos que garanticen que no los habrá. La ausencia de datos no significa ausencia de riesgos.

¡Inicia ya un consumo responsable! La guía está disponible en el sitio ytusabesloquecomes.org

domingo, 13 de marzo de 2011

Domingo: 24 horas

Alrededor del comer-beber al son de...
Según Claudia Luna


Por favor, una segunda ronda de café negro sin azúcar y con dos cucharadas de insomnio.



Julie London- Black Coffee
I walk the floor
And watch the door
And in between 

I drink Black coffee
Love's a hand-me-down brew
I'll never know a sunday
In this weekday room

jueves, 10 de marzo de 2011

Redondo pero feliz

 Por Gustavo Proal

"...he comido y bebido como un loco desmedido..."

Museo del jamón, Madrid.
Mi viaje por Europa está por terminar y me resulta inevitable hacer un resumen del total, mismo que haré desde el paladar:
Comencé mi aventura con pan y jamón ibérico. Difícil de masticar, pero resulta estimulante rumiar sin descanso con esa sobredosis de grasa y sal. ¿Por qué? ¿Qué instinto primario se despierta ante este sabor fuerte y una textura chiclosa pasada por cañita de cerveza?

Esto fue el principio de la engorda invernal: calamares fritos, callos a la madrileña, Sangría Don Simón, morcilla, chorizo, queso, más ibérico, paella, Museo del Jamón tres veces por semana, pan tumaca, salchichón, galones de cerveza, pan seco y pan dulce que se hace llamar bollería y vinos baratos de buena calidad, ideales para completar un abdomen redondo, orgulloso, rebosante y perverso. 

Y de pronto... la comida gallega; el plato de mantaraya, el vino blanco preciso, la sensación en la boca de ser mar y tradiciones. 

Pinchos Vascos descaradamente caros pero muy buenos, mariscos descarademente caros y ni tan buenos en San Sebastián (lo que es no saber dónde comer), chuletones de buey y sobrasado que necesité comer, opine lo que opine mi nutrióloga.

Postre portugués ©fiveprime.org
Hubo un Lisboa de diminutas calles, fado, bacalao con huevo, aceitunas y quesos de oveja, vino verde, sopa verde, pasto verde, oporto en Oporto y sardinas a las brasas. 


Llegó París -inquietante, fascinante- de cognac, crepas y vino, de una belleza increíble, soberbia, de vanguardia y añeja, con un paté indescriptible y pastelería que disuelve todos los miedos mientras pasea por la boca y se queda insertado en la memoria, caminando por el Sena, Notre Dame y el Barrio Latino.

Gocé la locura de cocinar de todo y compartir la cena de navidad con un grupo de artistas italianos enloquecidos y entrañables que te invitan a compartir algo tuyo a manera de regalo: una canción, una frase, una ocurrencia. Cantan, comen, hablan italiano y se rifan la pasta más extraordinaria que haya comido jamás, y se arriesgan a probar mi aguerrida sepia al mole y mi insulso pavo en salsa verde. 

En Extremadura, entre sus calles medievales, sus cúpulas con cigüeñas y sus imponentes fortalezas, no había más que ensaladas... para alguna acompañante exquisita. Para mí hubo una cantidad de papas, tostas gigantes y cerdo que ya parecían advertirle a mi pantalón que no hay que ser tan excedidos.

En Granada, la Alahambra, las grandes caminatas hacia el Sacromonte, el té dulce de las abundantes teterías árabes, la campaña para salvar al Helio (se está acabando, le quedan veinte años, no compren más globos de Bob Esponja, ni de Patricio, para el caso) y el taconeo feroz y hermoso de la Macarena en una cueva flamenca que, por cierto, servía un ibérico increíble y un salmorejo exquisito. 

Pasamos año nuevo entre mexicanos con chimichangas, un risotto a la Úrsula (nombre de la cocinera que mezcló con precisión mariscos y verduras), un atún a la Emi–Gus (Emi, la autora intelectual y Gus el chef) y salsa que sí picaba.  

Amanecer de invierno. Sierra Nevada, España.

Iniciamos el 2011 entre la nieve de la Sierra Nevada, comiendo aburridos panecitos en la estación de sky, pero el año nuevo culinario estaría por dar un paso más hacia el éxtasis con la visita al Mediterráneo en Marbella, donde Nahxeli y su madre prepararon una paella de mariscos que sin par ni respeto hace las veces de orgasmo, y unas almejas a la mantequilla que saltaban gustosas del plato a la boca con la singular resignación de una muerte gourmet. 

Sopa de mariscos. ©paperblog.fr
Una tradición compartida en el sur de Francia y el norte de España.
Siguió el sur de Francia con comida marsellesa a la indú, alimentos frescos cocinados por manos forjadas en la tradición.

Y la sepia sencilla, deliciosa en ese Barcelona de Gaudí y su imponente Sagrada Familia. Barcelona del mar, de los sensacionales anfitriones ocupas que odian tanto como yo a ese espantoso hotel gigante que parece crepa cibernética y todo lo que él mismo representa. 

Comida china en Toledo, ¿por qué no?

Y volviendo a Madrid había que seguir cocinando, inventando, experimentando con los burritos de pavo, el guiso de ternera al vino tinto con setas, el pescado al curry en cama de papa y, de paso, probar otra paella soberbia, esta vez de la receta de Marimar y su madre. 


La comida libanesa se insertaba en todas partes, equivalente a los tacos por su accesible precio y porque suelen estar abiertos hasta muy tarde. Siempre llenadora, rara vez sobresaliente. 

Kebab madrileño ©yumit.com
Estoy a unos días de abandonar Madrid con rumbo a Israel, pero esa es una aventura que necesitará su propia cobertura especial. En resumidas cuentas, he comido y bebido como un loco desmedido, con cierta culpa que desaperece al siguiente bocado. Y aunque evidentemente este viaje me ha hecho crecer a lo ancho, es hacia adentro que se han sucedido los cambios más importantes. El mundo de hoy se parece mucho al de ayer, pero desde estos nuevos ojos y este paladar agradecido, ya nunca será el mismo. 

martes, 8 de marzo de 2011

En crudo: mujeres en el campo

Con información de FAO y OXFAM 




Las mujeres producen más del 50% de la alimentación en el mundo, un trabajo que no tiene proyección en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio.

La elaboración de productos como hortalizas, flores, camarón, cerdo y aves de corral es realizado principalmente por mujeres.

A pesar de que las mujeres llevan a cabo el 70% de las actividades agrícolas, su contribución es ignorada y no son reconocidas como productores agrícolas.


Las mujeres de áreas rurales podrían contribuir a reducir el número de personas afectadas por el hambre en el mundo hasta en un 17 %.

En algunos países las mujeres agricultoras han establecido actividades comerciales rentables como el abastecimiento de los mercados internacionales con productos biológicos o procedentes del comercio justo.

La comida no es global, es local

"Hoy la alimentación es un arma que están utilizando las grandes potencias, pero sobre todo las corporaciones para controlar a los países."
Alberto Gómez
Unión de Organizaciones Campesinas de México


Programa de Euskal Telebista "Rutas de solaridad"

Pensemos globalmente y actuemos localmente.

domingo, 6 de marzo de 2011

Sonidos de marzo

Llega marzo y con él las mañanas soleadas para ir al mercado, los desayunos al aire libre y los últimos frutos del invierno; para el atardecer, cenas en París, antojos caprichosos y fiestas interminables.

Playlist primaveral para maridar desayunos, comidas y cenas.



miércoles, 2 de marzo de 2011

Romero, arbusto perfumado


Romero.
(Del lat. ros maris).

1. m. Arbusto de la familia de las Labiadas, con tallos ramosos de un metro aproximadamente de altura, hojas opuestas, lineales, gruesas, coriáceas, sentadas, enteras, lampiñas, lustrosas, verdes por el haz y blanquecinas por el envés, de olor muy aromático y sabor acre, flores en racimos axilares de color azulado, y fruto seco con cuatro semillas menudas. Es común en España y se utiliza en medicina y perfumería.


Su extendido uso en aromaterapia no es gratuito, ya que el romero es un estimulante de los sistemas circulatorio y nervioso; desestresa, tonifica, alivia la depresión ligada a la debilidad; combate flatulencia y dispepsia (sensación de indigestión). Al igual que el vino, contiene taninos y flavonoides, potentes antioxidantes que evitan el envejecimiento. Además, se le reconocen propiedades antibacterianas.

¿En qué platillos utilizas el romero?, ¿a qué te recuerda el sabor y el olor del romero?

martes, 1 de marzo de 2011

Construye tu cocina

Busca el martillo y unas cuantas tablas. Es tiempo de ser responsable y sustentable. ¡Hazlo tú mismo! 

© Studiomama

Studiomama, dirigido por Nina Tolstrup, te enseña a armar una pequeña cocina para exteriores con materiales que podrás encontrar en la ferretería y hasta en tu casa. Ideal para las tardes de asado. Cuenta con un conjunto de hornillas, tina-fregadero, tabla para picar, cubos de almacenamiento para utensilios y suministro de agua que se conecta a una manguera de jardín, además de una cubeta para recolectar el agua una vez utilizada. 

El objetivo del proyecto es activar el comercio local mediante la fabricación de un objeto funcional. Lo mejor de todo es que sólo pagarás por el material que te haga falta. Comienza ya y descarga el instructivo aquí.