lunes, 27 de diciembre de 2010

Dos horas después

Por Claudia Luna


©Liliana Luna
"Ahora puedo esperar más, pues un chai y un strudel me acompañan"
Acostumbro llegar temprano a cualquier cita. Hacía frío y el sol estaba por ocultarse. Entro a la cafetería y decido ocupar la mesa cercana al balcón: no quiero perderme el atardecer.

Aún es buen tiempo, sólo han pasado quince minutos desde que llegué. Permanezco y no ordeno nada aún; me distraigo con una pareja que discute porque su mascota rompió su nuevo tapete. El mesero me pregunta si deseo tomar algo, ¿Por qué tanta insistencia? ¡Ya entiendo! son sesenta minutos que llevo sentada sin ordenar nada. -"No, gracias. Estoy esperando a alguien.", le respondo a mi anfitrión.

No hay llamada o mensaje que anuncie su demora, tal vez una manifestación le impide aparecer.


Dos horas después...
Cansada y con dolor de cabeza, me convenzo que no llegará. El mesero  pregunta una vez más "¿Desea ordenar algo señorita?" Sin dudarlo, respondo: " Sí, un chai, por favor, y un strudel de manzana."

Ahora entiendo por qué debí permanecer aquí dos horas; la demora sabe a mantequilla y tiene mil hojas crujientes, sabe a  canela, jengibre y cardamomo. Ahora puedo esperar más, pues un chai y un strudel me acompañan. 

Té chai 
2 cucharadas de té verde, negro o rojo
2 tazas de agua
1 rama de canela
5 semillas de cardomo verde
2 clavos de olor
1 cucharadita de jengibre
1 cucharadita de semillas de anís 
1 taza de leche o leche de soya 
    • Hierve el agua en un recipiente.
    • Coloca la canela, las semillas de cardamomo, los clavos y el anís. Añade el agua hirviendo y deja reposar de 5 a 8 minutos.Reserva. 
    • En otro recipiente prepara el té verde y añade la infusión anterior.
    • Agrega la leche y, si lo prefieres, endulza con un poco de miel o azúcar. 
    Si quieres, puedes agregar un poco de pimienta.

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