viernes, 7 de enero de 2011

De la tierra al plato

Por Lucía Maza

Raíz de galanga
Crudas, salteadas, cocidas, para acompañar alguna pasta, deshidratadas, encurtidas, al vapor o en polvo. Ingredientes frescos para agregar sabor a cualquier platillo. 


Gracias a su sabor y a que conservan la frescura por largo tiempo, las raíces son excelentes acomañamientos de salsas, sopas y ensaladas.

Para agregar sabores fuertes a las salsas o platillos, hay infinidad de raíces que pueden dar un acento de sabor. Ejemplo de ello es la galanga, que molida se conoce como polvo de Laos; se puede usar para currys y su sabor es parecido al jengibre con un toque de alcanfor.

Raíz de loto en sopa
Si se quieren decorar platillos salados o dulces, la raíz de loto es ideal: se puede comer en rodajas crudas, salteadas o confitadas, y aportan un elemento harinoso a la preparación deseada. Pero si lo que se busca es agregar un sabor herbal a las preparaciones, la chirivia es la mejor opción. Esta raíz con forma de zanahoria se puede comer cocida o cruda, en purés o simplemente como guarnición rallada.

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