domingo, 1 de julio de 2012

Cuestión de empatía


Impacientes esperábamos. El vino estaba en las copas y ya comenzaba a respirar: el aroma de la vainilla se alcanzaba a percibir. 


Todo estaba listo para recibir a Jesús de Madrazo, enólogo Viñedos Contino, quien daría una cata en el Club de Industriales de la ciudad de México, para presentar por primera vez los vinos de esta bodega española.

En la mesa un vino blanco de tonos verdes pajizos  y dos vinos tintos color púrpura. 

Tras un breve paseo visual por los viñedos del Contino, la experiencia sensorial, por fin, estaba por comenzar: se daban los primeros sorbos al vino blanco.



Lo descubierto

La nariz floral y con la barrica bien integrada (madera, pimienta blanca y un poco de caramelo) del Contino Blanco fue lo primero que descubrimos. Continuamos con el Contino Graciano, un vino de color púrpura intenso en el centro, con tonos azules en el borde; en él percibimos aromas de arándanos, cereza negra, anís, menta y eucaliptos. Viña del Olivo anunciaba el final de la cata, otro vino tinto que emanaba aromas de ciruela negra y chocolate blanco.

Todo parecía llegar a su fin; sin embargo, aún había vino en las copas y preguntas por responder.

¿Me causa curiosidad saber si lo s paladares mexicanos están preparados para este tipo de vinos? , ¿Qué opinan, ¿Un mole poblano con una copa de Contino graciano podrán hacer el maridaje perfecto?, comentó Jesús de Madrazo.

¿Debemos estar preparados para tomar vinos del viejo mundo?

El vino y la comida, como del paladar, comparten empatía el uno por el otro. Se entienden. Y es que para entender al vino, sólo hay que entender, primero, que se trata de un ser vivo, nace, crece, evoluciona, respira, vuelve a evolucionar y muere. Su capacidad -sin importar si es del viejo o nuevo mundo- para adaptarse a las texturas de los platillos es infinita. El paladar también. Cada persona posee distintas cualidades para percibir, sentir y saborear al vino. No hay reglas para beberlo, ni mucho menos se debe estar preparado para hacerlo. El lugar, el día y las memorias olfativas hacen el maridaje perfecto para quien bebe vino: una experiencia sensorial cargada de empatía.

Viñedos Continuo en breve

  • En 1973, de la mano de Cvne y la familia propietaria de la finca nace Viñedos del Contino, el Primer “chateau” de Rioja. 
  • Se encuentra ubicado La Rioja, en un meandro del Ebro, en tierras de La Guardia, en la Rioja Alavesa. 
  • Los vinos Contino se elaboran únicamente de las viñas plantadas en su 62 hectáreas.

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