domingo, 10 de octubre de 2010

El gato que duerme

Galletas con inspiración divina
Texto y fotografías de Paz Merino

"La idea de galletas picantes con una taza de té me toma por sorpresa..."

En las montañas de Japón, Nikko se levanta con el esplendor de sus templos budistas y shintoistas llenos de sabiduría y belleza.

En una de las puertas de la capilla shintoista Tosho-gu se encuentra el Nemuri-Neko (el gato dormido), una representación tallada en madera de un gato que duerme plácidamente mientras que del otro lado del muro la escultura de dos pájaros que vuelan libre y tranquilamente evocan la paz.

Yoshie, nuestra anfitriona en Nikko, nos lleva a una tienda de galletas tradicionales japonesas. Jingorou, es un pequeño local en una calle tranquila que produce galletas que toman como distintivo la imagen del famoso gato que duerme.

Izquierda: La escultura del templo.

Derecha, la tienda de galletas en Nikko.







El servicio es extraordinario. Mazakazu, el encargado del lugar, nos ha enviado té verde y galletas para degustar. Las pruebo con curiosidad, en la boca descubro sabores de wasabi y ajonjolí. La idea de galletas picantes con una taza de té me toma por sorpresa, así es que me decido a probar las galletas dulces. Extrañamente, me es difícil distinguir esa línea entre lo dulce y lo salado que en el mundo occidental parece tan definida.


La entrada del local en las calles de Nikko.

Luego llegan los dulces de arroz, mochis, como les llaman. Pasta de arroz cocida al vapor, en este caso nos han traído mochis de chocolate espolvoreados con cocoa. La atmósfera del lugar es tan agradable que entre los dulces en la mesa, el té verde y el sonido del agua que corre en la pequeña fuente el tiempo pasa rápidamente.

Es hora de partir, en mi bolsa llevo un paquete de galletas envuelto meticulosamente y en el paladar una nueva experiencia de sabores.



Galletas de wasabi, flor de cerezo, algas, ajonjolí, azúcar o sal, son preparadas diariamente.

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