jueves, 7 de octubre de 2010

Seis mitos del vino, derribados en cinco minutos

Por Juan Felipe Quintero*
Ilustración de elmundo.es



No haga caso, el vino es más sencillo de lo que parece.





Entre más años tenga, el vino se pone mejor
Así como precios, hay rangos de calidad y formas de elaboración. Unos son los vinos jóvenes, que tienen las tarifas más económicas y diseñados para un consumo cercano al año de cosecha, que va impreso en la etiqueta. A los 3 años, sin descorchar la botella, comenzarán a perder sus atributos hasta convertirse en vinagre, rico para ensaladas y no tóxico. También hay gran reservas, los de mayor costo y que tuvieron antes de ser embotellados un periodo mínimo de 60 meses de envejecimiento, 24 de ellos en barrica. En este estrato encontramos algunos con una vida útil, sin descorchar, hasta de 40 años. Así, los vinos hechos para ser jóvenes, sin reserva, simplemente morirán con el paso de un tiempo corto.

Debemos oler el corcho que nos entrega el mesero
No y no. Es una práctica que nos enseñó tal vez el cine y es errada. En restaurantes, el mesero se hace cargo de la botella y al entregarnos el corcho no está esperando nuestra aprobación, o por lo menos no debería hacerlo, ni que lo olamos. El que debemos aprobar como consumidores es el vino, su color, su aroma, su gusto, y en la copa. El corcho puede revelar señales de defectos del vino, pero esa es una tarea visual del mismo mesero o, si el restaurante lo tiene, del sommelier. ¿Qué hacer con el corcho fuera de la botella, puesto en la mesa? Siga mi práctica: colecciónelo y en una zona libre escriba la fecha y el lugar donde disfrutó el contenido.

El vino es bueno para la salud y para rebajar de peso
Se le atribuyen beneficios en prevención de enfermedades relacionadas con el sistema circulatorio por su efecto estilo Diablo rojo para desobstruir las arterias. Incluso hay quienes recomiendan un consumo de dos copas diarias para los hombres y de una para las mujeres. No obstante, hay que medir las consecuencias de lo que podría significar someter a alguien de bajos consumos a ese régimen diario. Ni se diga la carga de calorías: 7 por cada copa. Para la salud, dieta balanceada, práctica deportiva y descanso suficiente. Al vino dejémoslo como moderador de la digestión, activador del gusto de las comidas y, sobre todo, generador de felicidad.

Si la copa tiene metal, adornos, colores, es mucho mejor
¡Tampoco! La copa debe ser transparente y de cristal, sin adornos, ni tallados, ni incrustaciones, nada de vidrio o de plástico. Su función va más allá de ser un recipiente que evita que el vino se riegue: la parte superior es más estrecha para que los aromas se dirijan concentrados a la nariz y su borde tiene un diseño especial para que, según el tipo, tinto, blanco, seco o dulce, caiga en la zona de la lengua requerida. El color es otro atributo importante, entonces esmeriles o fondos con tonos de moda lo esconderán. Ahora, en picnic, en una reunión improvisada, no hay porqué privarse de un antojo y hasta en vaso desechable se podrá beber. No es una cata profesional, es un rato con amigos.

Los rosados son exclusivos para que las mujeres los consuman
Ni riesgos. Los rosados, también conocidos como rosé, no son equivalentes a pestañinas o medias veladas. Son vinos elaborados con cepas tintas, usualmente Syrah, Malbec, Tempranillo o Cabernet Sauvignon, y gracias al uso de la tecnología y a la depuración de las técnicas tienen un renovado prestigio en calidad. Otra forma de diseño es mediante la mezcla de cepas tintas y blancas. De uno u otro modo, igual son vinos atractivos para el mercado masculino, con dos virtudes especiales: su versatilidad para acompañar diversos platos, sushi o un asado, aún más que tintos y blancos; y su frescura, que cae tan bien en días calurosos.

Franceses e italianos son superiores a todos los países productores
Francia e Italia son líderes en prestigio, en calidad de producto y también en consumo: el primero con 34 millones de hectolitros por año y el segundo con 30 millones. Ahora, en buenos vinos si bien Burdeos, Francia, o Barolo, en Italia, son prácticamente marcas de alto mercado, hay otros grandes, también considerados mejores del mundo: Australia y su Shiraz o el Sauvignon blanc neocelandés, el Tempranillo español o el Malbec argentino. Incluso los uruguayos intentan posicionar su Tannat. El mapa cada vez es más amplio. Hoy hacen vinos además en Colombia, México, Perú, Venezuela, India, China y Madagascar.

*Publicado originalmente en elcolombiano.com

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