lunes, 20 de diciembre de 2010

Revolución en la cocina

Por Paz Merino

Llegó el momento de hablar de independencia y revolución en la cocina...

Es posible cambiar el mundo desde la cocina.


La gastronomía se transmite por contacto cultural y se propaga a una velocidad marcada por el hambre y los ritmos sociales. Por eso, es importante hablar de la gente que con el trabajo diario, desde sus cocinas o desde el campo, está ayudando a construir una cocina más responsable.

La cocina unifica y proporciona sentido, identidad y pertenencia más allá de la independencia política. Así, la libertad se manifiesta aún en las cocinas de aquellos países que no han logrado obtener su autonomía y, sin embargo, gozan de una sólida cultura gastronómica.

Hablar de independencia y revolución es hablar de comunidad y mejoras sociales, de solidaridad y sabores más honestos. En el afán de explorar el concepto de independencia culinaria hay espacio también para aquellas gastronomías que se forjaron desde la esclavitud y han dado cuenta de que la libertad creativa está siempre vigente aún en los fogones cautivos.

Pequeños productores y cocineros responsables están trabajando para conseguir una cocina más digna, más humana y suculenta. Sus historias nos recuerdan que es posible salirse del esquema, romper las reglas para construir cocinas activas e incluyentes.


Indie Food, el día que la cocina hizo la revolución.


Comer es historia y consecuencia; la cocina es un acto de resistencia y hay que vivirlo como tal. Porque es posible cambiar al mundo desde la cocina.

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