domingo, 9 de enero de 2011

Sándwich: fórmula infinita

Por Claudia Luna


"He estado pensando de nuevo en el pan y la carne ¿Y si dispusiera la carne entre dos trozos de pan? ¿Y cómo podría llamar a  este plato?"
Leonardo Da Vinci

Sándwich griego


Su capacidad de adaptarse a culturas e ingredientes le permiten ser un alimento versátil y sin receta exacta para elaborarlo. Comer entre dos panes es la posibilidad de escoger cualquier guiso y acompañarlo con aderezos, salsas, vegetales y hasta frutas. No precisa cubiertos y por sí solo es un plato completo.

En el caso de México, comer entre panes es hablar de la torta,“tortuga”, o “lonche” como la llaman en el norte del país, ya sea un bolillo, telera o virote lo que emparede a la milanesa, pierna, y, por supuesto, a un tamal. En Italia la chapata se rellena de quesos, aceitunas y hasta de espagueti; en Estados Unidos se consume la hamburguesa de carne, pescado o pollo; en Argentina, Uruguay y Perú, sánguches (sic) de pasta de granos de maíz, frutas, huevos y chorizo; en Grecia, los gyros, un sándwich de pan plano. Sea cual sea su nombre atiende al mismo uso en diferentes países. 



Fríos o calientes, pequeños o grandes: desde el clásico de jamón con queso, hasta el de ceviche o tamal; dulce, salado o picante, el bocadillo nació para ser consumido en todo lugar. Así, vive multiplicándose en fórmulas infinitas para dar libertad y posibilidades al comer.



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