jueves, 31 de marzo de 2011

La juguería

Por Claudia Luna

Inicia la primavera, las frutas y verduras se tornan de colores que invitan al paladar a comerlos. El clima se hace más cálido y con él, la sed es inevitable. 

Juguería en el Centro Histórico de la Ciudad de México ©Paz Merino



Todos los días me levanto y, después de un consistente desayuno, voy a la juguería del mercado. Ahí, doña Licha prepara los mejores jugos de la zona. En la pizarra se pueden leer las bebidas que ella ofrece, hay el clásico para la gripa de guayaba, miel, naranja y amaranto; el "cero grasa" de apio, nopal, y toronja. La oferta es muy grande, pues no sólo hay jugos, también ofrece licuados y aguas frescas -muy adecuadas para la estación- de todos los sabores. Cada persona tiene su bebida preferida, algunos eligen sus ingredientes favoritos, hacen mezclas extrañas y, a veces, apetecibles. 


Doña Licha sabe lo que quiero, inmediatamente comienza a exprimir el jugo de la sandía y la fresa; agrega una rama de apio y, por último, una  manzana verde. La mezcla es verdaderamente refrescante, su dulzor se acentúa con el apio y su color estimula a mis pupilas. Después de beberla, comienzo a sentirme fresca y con energía, lista para una larga jornada de trabajo. Da gusto saber que las frutas existen y que están servidas para comenzar el día.

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