lunes, 24 de enero de 2011

Sur de Francia, aventura eno-humana

Por Gustavo Proal, corresponsal en Europa para Indie Food 

Montpellier, día 1.

He llegado a Montpellier. Me encuentro en el evento de los vinos del Sur de Francia (Forum International d’ Affaires Sud de France). Mi misión, llevarles el lado humano de un evento que tiene puesta su atención en la cercanía entre la naturaleza, la respiración, la conexión de la vid, la vida y las personas detrás de mucho más que una producción importante de vinos, personas detrás de un estilo de vida que se remonta siglos atrás. 

 Montpellier, una de sus calles angostas.

Apenas comienza la experiencia, con unos cuantos canapés que incluyeron un paté de aceituna negra (tapenade), un Pinot Noir corpulento -para invitar al paladar a conocer el terroir que lo ve nacer y crecer-, y buenas pláticas en un ambiente relajado. 


Bocadillos de tapenade,
mariscos y otros productos del
Sur de Francia
Sonia, una de nuestras  anfitrionas, confiesa sentirse emocionada mientras comparte el significado del concepto Sud de France. Parisina de nacimiento, Sonia se enamoró de esta región desde una edad temprana y no ha querido ni podido salir de aquí. Descubrió que hay un estilo de vida que abraza a la vida más allá del estilo, que invita a correr a la costa en verano y probar un delicioso vino de temporada mientras se consumen ostras frescas. 


Me doy cuenta que el objetivo de adentrarse y compartir una experiencia parece más simple: está a la mano, como los vinos delicados, poderosos y aún misteriosos de esta región. Vinos que nacen de la tierra, como la gente, y es la gente que vive para y de la tierra, la que da forma al maridaje perfecto entre estar y saber estar. 


El paladar está inquieto, quedan cuatro días de actividades por delante que, espero, transcurran detenidamente. Todavía hay mucho que degustar.

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