domingo, 27 de junio de 2010

Crónicas de supermercado


Por Claudia Luna

Recientemente visité un almacén de productos gourmet, estaba buscando ingredientes para una cena entre amigos, planeaba hacer una vinagreta de naranja con estragón para acompañar un pescado. Inmediatamente me abalancé sobre el stand de hierbas y especias frescas, comencé a oler cada ramillete de albahaca, flor de violeta, tomillo y eneldo.

Mientras me maravillaba por lo que mi nariz percibía, un par de adolescentes con uniforme de cocina se acercaron, leían su lista, buscaban y buscaban, pero parecía que no encontraban nada. Tanta fue su desesperación al no hallar lo que necesitaban que una voz resonó ¡Para qué nos complicamos la vida, qué ^*@$%& buscar hierbas para la vinagreta sí ya las hay en frascos! En ese instante sentí como la sangre me hervía hasta el cerebro por aquel comentario, como en cámara lenta vi que caminaban directo a la sección “vida fácil” por aquello de los miles de aderezos, vinagretas y mermeladas listas para abrir y consumir sus misteriosas sustancias.

Estamos tan acostumbrados a comprar paquetes, frascos, latas y comida congelada que ni si siquiera conocemos un 50 % de los alimentos en su forma natural, tal como se dan desde la tierra. Me queda claro que para industria restaurantera la practicidad, rapidez y costo es lo primordial, pero aún así, yo prefiero comer “verdaderamente” y no engañar a mi paladar con mezclas “naturales” de alimentos raros.

Ni las vacas nacen cortadas en Rib-eye, ni el óregano es sólo una hierba seca que usa tu mamá para el pozole, tampoco los pollos se crían en nuggets listos para freír, y mucho menos los aliños y compotas son creación de Stucker’s.

Chicago en sepia



Hace calor en la ciudad y un sol radiante con tonos rosados, entramos en un restaurante italiano para tomar una copa, aún no es la hora de la reservación para cenar.

Nos recibe el dueño del lugar: un Vito Corleone napolitano, su camisa de estampados hawaianos sirve de lienzo para sus collares dorados, sus prendedores de cruz, su brazalete ancho y sus anillos pesados.

Pasamos a la terraza trasera en dónde una veranda cubierta por los sarmientos de una vid cargada de viñas da frescura al lugar. El cielo rosado y el calor me invitan a tomar una copa de vino rosé de California.

Ha llegado la hora de la reservación a cenar y nos encaminamos al restaurante. Sepia, es uno de esos lugares en los que el ambiente lo es todo: enormes candelabros grises cuelgan del techo del local, sillas de alto diseño, materiales con texturas interesantes en los pisos y paredes, todo a media luz.

Comienzan a aparecer las entradas para compartir: una ensalada de pulpo, un plato de fiambres selectos y la estrella: ravioles rellenos de un dulce y perfumado puré de chícharos servidos con rábanos frescos y germen de alfalfa.

Los platos fuertes: un plato de callos de hacha con un refrescante puré de raíz de apio acompañado con una fina moronga; dumplings vegetarianos perfumados de stinging nettles (una especie de ortiga).

¿Sobre los postres? Interesantes mezclas de chabacanos con almendras; chocolate y chile ancho; cacahuate y chocolate.

Sabores delicados en espacios deslumbrantes... ¿Qué más se puede pedir?

martes, 22 de junio de 2010

El mundo sin pollo

Por Aurora Andrade

...descubrí posibilidades deliciosas, sabores que estimulan mi gusto y también mi imaginación...


Cambié mis hábitos alimenticios el año pasado, cuando tuve una crisis de gastritis que me tiró tres días en la cama. Fui con un doctor japonés y me mandó una dieta de desintoxicación que duraría un mes: comida vegetariana, con opción a comer moderadamente pescado, huevo y derivados lácteos dos veces por semana. También me dio unas cápsulas de sábila y un té color púrpura. Cuando terminé el tratamiento me sentí muy bien, y a partir de entonces ya no como carne ni pollo, sólo pescado una vez por semana, prefiero la leche de soya a la de vaca, evito comer huevo y cualquier alimento altamente industrializado. ¿Orgánicos? Sí, si se puede, mejor.

No faltan detractores que "argumentan" que esta forma de alimentarse es una payasada, una mariconería, una moda tan superficial y pasajera como todas. "No puedes vivir así, limitas muchísimo tus opciones." Por evitar la confrontación, no les digo ni sí ni no. Mejor les cuento que descubrí posibilidades y combinaciones deliciosas, sabores que estimulan mi gusto y también mi imaginación. Cabe mencionar que sus "argumentos" no han mejorado su salud ni su apariencia física, mucho menos su capacidad para respetar otras formas de vivir. Sobre todo, encuentro en esos argumentos una falta de conciencia, una resistencia a mirar que hay algo en nuestra alimentación que no está funcionando bien. Cuando digo nuestra me refiero a la del mundo occidental, el único en el que he vivido...

sábado, 19 de junio de 2010

BevShots, moleculares en serio

Por Aurora Andrade

"Es una fusión intoxicante de arte y ciencia".

Así define BevShots en su sitio web una maravillosa idea surgida de las investigaciones de un par de geeks, Michael Davidson y Lester Hutt, quienes han transformado la visión microscópica de ciertas sustancias en auténticas obras de arte pop. Las fotografías, tomadas con un potente microscopio, se imprimen en distintos soportes y dimensiones para después ser vendidas a precios muy accesibles a quien lo desee. Lo mejor: buena parte de las ganancias son donadas a organizaciones benéficas y proyectos de investigación.

Tequila

Quizás algunos recuerden una referencia similar aparecida en la película What the */%&@ do you know!, donde se presentan las fotografías microscópicas que el Dr. Masaru Emoto realizó con moléculas de agua. Estas imágenes sorprendieron por la belleza de sus geometría, la perfección y el misterio emotivo del que fueron cargadas. BevShots, por su parte, emparenta este concepto con vanguardistas y coloridas fotografías de bebidas emborrachantes, mejor conocidas como vinos y licores, cocteles o wine&spirits.

Sake

Hoy, el diario británico The Tribune publica en una de sus ya deliciosas galerías, una muestra del trabajo de Davidson y Hutt. Las tomamos prestadas y se las dejamos para que disfruten el recorrido al interior de la magia que dormita en el alcohol. Mírenlas, elijan su preferida y compartan sus impresiones.

Champagne

Piña colada


Dry martini


Vino rosado


Whiskey

viernes, 18 de junio de 2010

Más de las normas de cortesía, las buenas costumbres y la modernidad

Por Juan Pablo Cantini

...el éxito de la alta cocina se fundamenta en la calidad de sus productos, pero sobre todo en la forma con la que los presenta. Para una experiencia gourmet se debe construir un escenario previo...


Estas reglas, que incluyen desde la postura corporal que el sujeto debe adoptar para alimentarse, hasta el conocimiento preciso de cada uno de los utensilios que se utilizarán en la mesa, configuran un marco que es indisociable del buen comer.

Dado que no existen productos esencialmente gourmet, se podría pensar que el éxito de la alta cocina no se fundamenta solamente en la calidad de los productos que ofrece sino en la forma con la que los presenta. Estos alimentos deben ser preparados y consumidos de un modo y en un lugar preciso.

La experiencia gourmet es desde su génesis una cocina de restaurantes. Para poder ofrecerla, se debe construir un escenario previo que resulta esencial a la propuesta. No hace falta más que leer las distintas críticas periodísticas de este tipo de establecimientos. En ellas lo primero que se destaca es el clima y ambiente de los mismos. Éste debe contar con un amoblamiento acorde, las mesas deben guardar una distancia prudencial entre sí, los ruidos que ocurren en la cocina deben estar cuidadosamente disimulados por una música distinguida, la vajilla debe organizarse de acuerdo a ciertas normas protocolares.

Todo este conjunto de preceptos que se suele presentar como un acompañamiento ideal de la buena mesa forman parte de la experiencia en sí y cobran un valor que excede el carácter ornamental.

Lo gourmet es ese adorno que ennoblece y adereza a los alimentos con cierto carácter fastuoso y gallardo.



Lets laugh about food




Lets laugh about food.

Jim Gaffigan talks about food. Take it easy... it´s fun!

jueves, 17 de junio de 2010

Siempre el desayuno en compañía de alguien sabe mejor.

De Monterrey llega a tu mesa Abeja con un desayuno muy al estilo folk, con hot cakes y un gato que toma té. ¡Disfrútalo!

Mermelada de zanahoria

Piensa Indie… piensa fáci, piensa en mermelada

Puedes hacer tu propia mezcla de frutas o vegetales. La base: por cada parte de fruta utiliza la misma cantidad de azúcar. Aquí te dejamos una opción muy fresca.

500 gramos de zanahoria

500 gramos de azúcar morena

El jugo de un limón

1/2 taza de agua

¼ de cucharadita de eneldo

¼ de taza de jugo de naranja

Pelar y rallar las zanahorias. Rallar la cáscara del limón y exprimir su jugo.

Colocar en una olla la zanahoria, la azúcar, el jugo de limón y naranja; dejar marinar por una hora en refrigeración. Sacar y agregar la taza de agua, calentar a fuego bajo por alrededor de hora y media o hasta que adquiera textura espesa y brillante, agregar el eneldo y mover constantemente con una pala de madera para evitar que se pegue o queme. Retirar del fuego y dejar enfriar.

Para conservar, guarda la mermelada en un frasco de vidrio previamente lavado y hervido.

miércoles, 16 de junio de 2010

Julie and Julia


Por Sara De Lille

...el platillo más difícil fue la sopa de cebolla porque

en la pantalla debía de verse el queso mozzarella derretido...


En esta cinta podemos observar como Julia Child (Meryl Streep) pasa de novata a chef estrella de televisión. A su vez observamos en tiempos más contemporáneos a Julie Powell (Amy Adams) quien escribe en un blog su aventura de cocinar las 524 recetas de Julia. Ambas mujeres se conectan a través de la experiencia de aprendizaje culinario, al mismo tiempo, observamos sus vidas personales y cómo obtienen el éxito profesional.

Esta película representa no sólo la historia de dos mujeres amantes de la cocina sino la revolución que causó Julia Child al entrar al mundo de los chefs y llevar recetas francesas a las amas de casa norteamericanas; y al mismo tiempo la repercusión que tuvieron los escritos de Julie a través de un medio tan actual como internet, y más específicamente los blogs.

Julia Child se convirtió en lo que después causaría furor: un ídolo mediático de la cocina gourmet al alcance de las amas de casa, su programa The french chef estuvo al aire más de diez años y ganó innumerables premios de popularidad.

La actuación de Meryl Streep como Julia es impecable, no sólo la imita físicamente (subió de peso para el papel) sino la voz y carisma se refleja en todo momento. Junto con buenas actuaciones también hay que resaltar el trabajo de la consultora culinaria Susan Spunge quien se encargo de toda la comida, cada platillo es real y conquista la mirada y el apetito del espectador.

Según Spunge, el platillo más difícil fue la sopa de cebolla porque en la pantalla debía de verse el queso mozzarella derretido pasar del plato a la boca, de hecho tuvo que utilizar un mezclador de pintura eléctrico. Y para los fans de Julia Child, parece ser que el platillo más complicado es la langosta, por el hecho de tener que cocinarlas aún vivas.

Bon appetit!

Julie y Julia (Julie & Julia). Nora Ephron. Estados Unidos, 2009. 123min. Comedia.

sábado, 12 de junio de 2010

Colores reales/Real colours

© Aurora Andrade
La vainilla no es amarilla.
Vanilla ain´t yellow.

Percusiones desde la cocina: STOMP



STOMP no tiene palabras - cualquiera puede entenderlo. Tiene poca o prácticamente ninguna melodía en el sentido tradicional, así que no importa si te gusta el jazz, la música clásica, la danza o el pop. STOMP se trata del ritmo común en todas las culturas. Todo el mundo conoce el ritmo, desde el latido de su propio corazón - es la base de toda la música.

viernes, 11 de junio de 2010

Herencia emocional

Fotografía de Aurora Andrade

Sabores de Veracruz
Por Ana Florencia L. Descotte

Mi bisabuela Modesta nació en 1900 o 1902, de sus tres hijos, mi abuela María Luisa era la más caprichosa. Fui pinche de mis dos abuelas desde los diez años hasta que empecé a hacerme cargo de la comida diaria de casa; aunque, en ocasiones de fiesta o chiles en nogada, volvía a mi cargo de pinche o, con suerte, fungía a veces como sous chef, sin delantal ni filipina. Doña Modestita nació en Las Vigas (Veracruz) y mi abuela, en Jalapa; a ellas les debo todo lo que sé de cocina tradicional, aunque, a los trece años, yo aprendía a moler en molcajete e ignoraba que estaba heredando una honrosa tradición: lo importante era la salsa verde (y no dejarme los dedos en la piedra por culpa del serrano).

Lo único que lamento es no haber aprendido más de la cocina originaria de Veracruz (en casa, la mesa lucía siempre manjares poblanos y el camarón que nos traía la corriente era más bien seco para las tortitas o los caldos), tal vez a mi bisabuela no se le ocurrió guardar y cargar nostalgias de mesa o tal vez dejó la patria chica demasiado joven (además, nació en una zona sin mar), pero nunca supe si poseía los secretos de la buena confección de un pulpo. Un dicho que solía evocar rezaba así: “mi mamá decía que con manteca, hasta las piedras son buenas”, acto seguido, untaba unas tortillas del día anterior con manteca de cerdo y las echaba en el comal, para ponerles encima habas, frijoles o salsa de chile pasilla. Cuando mis abuelas hablaban de Jalapa o del puerto, la comida que era el tema en común era muy simple: camarones al mojo, arroces y los tlacoyitos rellenos de haba o de alverjón.

Allá por los años 1940, mi abuela Luisita se fue a vivir a la capital del país, por pura rebeldía (tendría unos veinte años). Aprendió taquimecanografía, trabajó como secretaria en el Departamento Central y vivía con una prima suya. A veces, se iba de pinta con otras secretarias: entraban a las tiendas elegantes a probarse sombreros. Otras veces, cuando no se quedaba mirándose al espejo, mi abuela se iba al cine; la película que más le gustaba, Lo que el viento se llevó; su actor favorito, Clarke Gable y las películas de Tin Tan o de Pedro Infante no las veía ni por error, eran churros que sólo veía la gente de baja estofa: aunque rebelde, ella era una señorita de alcurnia jalapeña. En esos mismos años, mientras mi abuela despreciaba ver a Joaquín Pardavé en la pantalla grande, terminó la Segunda Guerra Mundial, el progreso empezó a invadir el mundo civilizado y la cocina mexicana inició un proceso de transformación irreversible; lo que, desde luego afectaría más tarde la cocina de su mamá.

En cuanto a la herencia veracruzana de la cocina, también es vastísima, se formó, como toda la comida mexicana, gracias al mestizaje y su base –obvia o predecible– descansa en los mariscos; uno dice “a la veracruzana” y la asociación es automática.

domingo, 6 de junio de 2010

Valparaiso/ValParadise



Valparaiso, Chile


By Aurora Andrade
Translated by J. M. Forsythe

The port city welcomes me with a salty, humid odor and the colorful splashes of its houses. The strong breeze from the port carries me along as I lose myself along its steep, winding streets. Students from the school of Fine Arts draw the hidden corners of a city which reinvents itself with each stroke.

It’s lunchtime. I follow a group of young people who duck into a shop as cozy and colorful as the landscape. They invite me to their table and we order empanadas de mariscos, pastel de choclo, and a salad with tomatoes and avocados which appear to be harvested from a country of giants. I combine each bite with pebre (pico de gallo without chile) and merquén, a dried, sweet chile, the pride of Mapuche gastronomy. I don’t know if it’s the flavors, the company or the music – in the background Agustín Lara boleros are playing-, but something makes me forget that I’m in another hemisphere. 

Night has fallen and I stroll over to Caruso. Tomás Olivera, the chef, makes good on his promise: I find the best of the port city’s traditional cuisine here, well prepared and well served. I carry away several tattoos on my palate: The delicate flavor of the calugas de rollizo, a rockfish caught using artesian methods and prepared with a light batter, and the sweet simplicity of mini papayas filled with strawberry ice cream. The food is an apt reflection of Chilean character.


jueves, 3 de junio de 2010

Food Inc. ¿Sabes lo que estás comiendo?


Para los que aún no han sido iniciados en esta cruzada por la independencia alimentaria, esta película será como lo que le ocurre a Neo, el héroe de Matrix.

Aquí les dejamos el trailer oficial de la película con subtítulos en español.



Si quieren otro adelanto, echen un ojo a este otro que dura unos cinco minutos.



¿Quieres la píldora roja o la azul? O tal vez quieres que te sigan dorando la píldora.

¿Estás listo para cambiar el mundo tres, sí, TRES veces al día?

miércoles, 2 de junio de 2010

Etiqueta y modernidad

Por Juan Pablo Cantini

En todas las culturas existen reglas sociales que orientan el consumo alimentario. Estas normas expresan determinadas expectativas colectivas que las sustentan. El uso de las mismas supone un consenso sobre un conjunto de preceptos que, en ocasiones, adquiere un carácter dogmático y  constituye un ideal. 

Acostumbrados a estas normas que configuran el acto alimenticio,  las asumimos casi como naturales y son raras las ocasiones en las que nos preguntamos por sus fundamentos. Sin embargo, habida cuenta de la importancia que tienen las formas y modos de consumo, quizás resulte interesante interrogarse por el origen de las mismas, por su historia. Tal vez en ellas sea posible leer el modo de ser en el mundo del hombre moderno para desde allí problematizar los comportamientos alimentarios contemporáneos.

Si hoy en día,  a la hora de sentarse a la mesa, cada comensal utiliza sus propios utensilios y resulta casi inimaginable otra manera de comer, esto no siempre fue así. A modo de ejemplo, el sociólogo alemán Norbert Elias, utilizó los manuales de civilidad del Renacimiento para dar cuenta de los procesos civilizatorios. Así, a partir de un texto de Erasmo de Rótterdam analizó la creciente importancia que adquieren las buenas costumbres y los mecanismos reguladores de las funciones corporales en el paso a la modernidad. Los hombres medievales bebían de las mismas copas y comían de los mismos platos y  tomaban la carne-presentada en bandejas comunitarias- con sus manos ¿Que fue lo que cambió?

martes, 1 de junio de 2010

El consumismo afecta la biodiversidad


Con el próposito de generar conciencia sobre el cuidado del planeta más de quince organizaciones se unen para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente. Unéte a la causa y asiste el 5 de junio a la Casa de Francia (Havre 15, colonia Juárez Zona Rosa) a partrir de las 10:00 horas. Habrá talleres demostrativos de huertos y cocina solar.
Entrada libre.