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sábado, 22 de septiembre de 2012

The Sandwitches



Música para cocinar y bailar con tu gato.


Por Claudia Luna

Sonidos añejos muy pegadizos con influencias de los a años 60's y un modo muy particular de utilizar la voz que se hace palpable. The Sandwitches suena a helados de pistache y a malteadas de chocolate muy espumosas: una sobredosis de azúcar. Desde San Francisco llegan a la escena musical indie con su primer álbum How To Make Ambient Sad Cake.  




lunes, 30 de julio de 2012

Lavanda, calmante y fragante

De la sección para oler y comer. Perfumes naturales para ejercitar la memoria olfativa: hierbas, especias y plantas que perfuman la cocina. 


Originaria del mediterráneo y del Norte de África, la lavanda es una planta versátil que puede utilizarse en numerosas preparaciones:

Sueños púrpuras 

Por sus propiedades ansiolíticas, es ideal para disminuir la ansiedad, irritabilidad e insomnio, basta con agregar una cucharadita de flores secas de lavanda a medio litro de agua hirviendo, dejar infusionar por tres minutos y colar. Puedes agregar azúcar mascabado o miel de abeja para endulzar.
Si el estómago reclama después de una gran comilona, la infusión ayuda a mejorar la digestión.

Al plato

La sal de grano mezclada con unas cuantas flores de lavanda ( media cucharadita por cada kilo de sal), es una excelente opción para dar un toque distinto a la hora de sazonar platillos, como pescados de baja profundidad y de carne blanca, mariscos o vegetales como calabaza y zanahoria. Tambien puedes aromatizar el azúcar para tu café o té.

domingo, 22 de julio de 2012

Tequila express

Texto y fotografías por Claudia Luna 

Guadalajara amanece con poco sol y cielo medio nublado. Estoy emocionada, es la primera vez que viajaré en tren.Falta una hora para abordar el tren José Cuervo Express y recorrer los 60 kilómetros de paisaje agavero que me llevarán a Tequila. La cámara está lista y los ojos bien abiertos. Que comience la travesía.

Primero hay que llegar a la estación de tren y comprar el boleto; hay precios para todos los presupuestos.

Estación del tren, ubicada en avenida Washington #10, a 20 minutos del centro de Guadalajara.
El reloj apunta las 11 de la mañana; ya se escucha el sonido de la locomotora. Él está ahí, su color negro contrasta con el gris del piso de la estación: el ferrocarril espera sobre las vías.


Mi vagón es el número cinco. ¡Señorita, bienvenida!, me dice el señor, mientras me toma de la mano para ayudarme a subir el escalón del vagón.


El tren cuenta con una capacidad de 395 pasajeros, distribuidos a través de siete vagones. 

Una vez adentro, inmediatamente percibo el aroma a madera que me recuerda a las barricas donde se añeja el tequila. El techo está cubierto con detalles labrados en plata. Destacan sus mesas de madera y sillones grandes.

Interior del vagón y detalle del techo. 

Sin pensarlo dos veces, me siento de lado del ventanal para no perder detalle del camino; despacio comienza a moverse el tren.  La música de mariachi suena y las margaritas de tamarindo llegan: así comienza mi viaje.

Asomo la cara a la ventana y miro a los jornaleros pasar, tienen la cara sucia después de un largo día de trabajo, traen la camisa amarrada en la cintura y el pecho descubierto ─viene a mi mente aquellas escenas de las películas donde se ve pasar la vida tan rápido y a la vez despacio─, cargan una cantimplora y su pala en la espalda.

Más adelante me encuentro a una familia sentada sobre unas piedras echando taco: se ven aguacates y tortillas; algo beben, tal vez sea agua de sabor. El camino sigue, conforme pasan los kilómetros llegan más imágenes, como las casas blancas que invaden las orillas del camino.

Llegaron las tortas ahogadas, pequeñitas, pero sustanciosas, hechas con virote y rellenas de carnitas. La salsa de chile árbol las cubre y los aritos de cebolla las adornan. ¿Otra margarita para quitarse la enchilada?, me dice el mesero (hombre alto, de facciones finas, sonrisa grande, ojos verdes y pestañas gruesas), por supuesto, respondo. ¡Quién iba a resistirse a tan atractiva propuesta!

Volteo de nuevo a la ventana y me encuentro un paisaje sin casas y con el campo verde.  Mientras nuestra guía nos cuenta que Tequila proviene de la palabra náhuatl Tecuilan o Tequillan─ que quiere decir lugar de tributos─, de pronto el paisaje verde se convierte en azul. Llegamos al tramo donde los agaves azules habitan: un cielo en la tierra. Ahí están formados en hileras bien trazadas. Me pongo de pie y me acerco al otro ventanal para observar cada detalle de ellos.
El paisaje agavero fue declarado por la  UNESCO  como Patrimonio Mundial de la Humanidad  el 12 de julio de 2006. 

Ahora llegan las tostaditas de ceviche con limón acompañadas de un vampiro (tequila, refresco de toronja, sangrita y hielo) para refrescar antes de llegar a Tequila: el calor se siente y es más de medio día ya.

La Riojeña

Después de dos horas de trayecto, el tren arriba a la estación de Tequila, nos recibe un grupo de mariachis y un jinete haciendo suertes con su caballo blanco. En la tierra está el jimador cortando las hojas del agave: un hombre fuerte y de piel color canela. Los jaliscienses sonríen al vernos llegar, su rostro refleja luz y emiten buena vibra.



Ahora me dirijo a La Riojeña de José Cuervo, la destilería más antigua de Latinoamérica, para conocer el proceso de elaboración del tequila.

Para entrar a esta destilería, uno tiene que perder un poco el glamour y colocarse una cofia en el cabello para evitar contaminar la zona de producción del tequila. Aquí me da la bienvenida un olor que me recuerda a la calabaza en tacha y al caramelo de las charamuscas. Este olor proviene de los hornos donde se cuecen las piñas del agave.

Piñas de agave antes de ser cocidas.
“Una vez cocidas las piñas del agave, se llevan a los molinos para extraer los azúcares que se encuentran en la fibra del agave, se agrega agua y así se obtiene el mosto que estará listo para fermentarse”, explica la guía en el recorrido (mujer de cabello largo y negro, ojos grandes y brillantes como capulín).

Antes de llegar a los alambiques de cobre, hago una pausa para probar la piña cocida: fibrosa y dulce como piloncillo. 


En la sala de destilación me dan a probar un tequila blanco recién destilado: hay que tener garganta fuerte para aguantar el alcohol, no quema pero sí es fuerte. El área de barricas está a la vuelta y es hora de conocerla. Las barricas de roble son las responsables de darle ese color ámbar al tequila, además de aportar aromas como vainilla, café o chocolate.

Para finalizar el recorrido, llego a la cava de Reserva de la Familia, un lugar bajo tierra, donde se siente el calor y el aroma mineral de la tierra húmeda. Aquí hay una colección de tequilas con más de 30 años de edad. Las damajuanas los resguardan y están cubiertas de polvo. Para finalizar, brindamos con tequila reposado por una larga vida. ¡Salud!





La hora de la comida llega. En el jardín de la hacienda de José Cuervo ya están listas las cocineras con ollas de barro: hay pozole, mole, frijoles, arroz, ensaladita de nopales y tortas ahogadas.







Ya recargado el estómago, el recorrido puede finalizar. La última parada es una cata de tres distintos tipos de tequila: blanco, reposado y añejo.


De sus aromas complejos hay dos importantes o primarios: el agave cocido y el agave crudo. En su mayoría, también desarrollan matices herbales.

Con los sentidos a flor de piel, ─ ahora que lo escribo y lo recuerdo se me pone la piel chinita─ el ballet folklórico sube al escenario para hacerlo suyo. Los faldones azules y rojos de las bailarinas se mueven al compás del zapateo de sus acompañantes…

Sonrisas llenas de color.


Me esperan dos horas de camino a Guadalajara y todavía hay mucho observar. Subo al vagón con el estómago lleno y el alma agradecida. Me voy de tequila con el atardecer naranja y con el olor de las piñas de agave fermentadas. Me llevo la luz y la sonrisa de los jaliscienses. 



lunes, 16 de julio de 2012

Te quiero, Julio

Por Claudia Luna 


Me alegras porque puedo ir al mercado y escoger los higos para hacer tartas en tus tardes lluviosas. Me gustas porque tus mañanas son frescas y con cielo despejado. Me emociona tu llegada porque es la época en la que los hongos y setas se dejan ver debajo de los árboles. 




Te aprecio por darme la oportunidad de comer frutas de colores variados y vegetales verdes y llenos de vida. Te estimo por atiborrar a los tianguis de calabaza, brócoli, flores, papaya, mango, coco, guayaba, uva, aguacate, capulín y mamey. Te agradezco por dejar florecer al limonero de mi casa. Por esto y más, te quiero, Julio.

Y porque quiero vivir más julios así, yo le doy 
doble uso a mi playera viejita. No más bolsas de plástico. 


Se necesita: 

  ©  Indie Food Project  
1. Cose por la parte de abajo a la camiseta. 
2. Utiliza algunos listones de colores para elaborar un moño y colocarlo de lado de una de las mangas ( la que quieras). Llévala al mercado y disfruta de julio. 

jueves, 5 de julio de 2012

El mercado de Halifax (o el Tlatelolco canadiense)


El mercado de Halifax, en la capital canadiense del arándano, demuestra que se puede nadar
contra la corriente del comercio masivo y despersonalizado. Ubicado en una antigua fábrica
de cerveza, reúne a productores y consumidores locales que buscan buenos precios y,
sobre todo, sabores auténticos de Canadá y el mundo: vino de arándano, chocolate de Ecuador,
embutidos del viejo y del nuevo mundo...
Vaya, hasta comida orgánica para mascotas.

¡Llévelo, llévelo!

domingo, 1 de julio de 2012

Cuestión de empatía


Impacientes esperábamos. El vino estaba en las copas y ya comenzaba a respirar: el aroma de la vainilla se alcanzaba a percibir. 


Todo estaba listo para recibir a Jesús de Madrazo, enólogo Viñedos Contino, quien daría una cata en el Club de Industriales de la ciudad de México, para presentar por primera vez los vinos de esta bodega española.

En la mesa un vino blanco de tonos verdes pajizos  y dos vinos tintos color púrpura. 

Tras un breve paseo visual por los viñedos del Contino, la experiencia sensorial, por fin, estaba por comenzar: se daban los primeros sorbos al vino blanco.



Lo descubierto

La nariz floral y con la barrica bien integrada (madera, pimienta blanca y un poco de caramelo) del Contino Blanco fue lo primero que descubrimos. Continuamos con el Contino Graciano, un vino de color púrpura intenso en el centro, con tonos azules en el borde; en él percibimos aromas de arándanos, cereza negra, anís, menta y eucaliptos. Viña del Olivo anunciaba el final de la cata, otro vino tinto que emanaba aromas de ciruela negra y chocolate blanco.

Todo parecía llegar a su fin; sin embargo, aún había vino en las copas y preguntas por responder.

¿Me causa curiosidad saber si lo s paladares mexicanos están preparados para este tipo de vinos? , ¿Qué opinan, ¿Un mole poblano con una copa de Contino graciano podrán hacer el maridaje perfecto?, comentó Jesús de Madrazo.

¿Debemos estar preparados para tomar vinos del viejo mundo?

El vino y la comida, como del paladar, comparten empatía el uno por el otro. Se entienden. Y es que para entender al vino, sólo hay que entender, primero, que se trata de un ser vivo, nace, crece, evoluciona, respira, vuelve a evolucionar y muere. Su capacidad -sin importar si es del viejo o nuevo mundo- para adaptarse a las texturas de los platillos es infinita. El paladar también. Cada persona posee distintas cualidades para percibir, sentir y saborear al vino. No hay reglas para beberlo, ni mucho menos se debe estar preparado para hacerlo. El lugar, el día y las memorias olfativas hacen el maridaje perfecto para quien bebe vino: una experiencia sensorial cargada de empatía.

Viñedos Continuo en breve

  • En 1973, de la mano de Cvne y la familia propietaria de la finca nace Viñedos del Contino, el Primer “chateau” de Rioja. 
  • Se encuentra ubicado La Rioja, en un meandro del Ebro, en tierras de La Guardia, en la Rioja Alavesa. 
  • Los vinos Contino se elaboran únicamente de las viñas plantadas en su 62 hectáreas.

viernes, 15 de junio de 2012

Panadería en Montreal





Kouign Amann, una de mis panaderías favoritas en Montreal  -¡Y hay un buen número de panaderías!- sirve panes franceses en canastas, envueltos en papel encerado. No hay unicel en este lugarcito lleno del más irresistible aroma a mantequilla... pero igualmente mi pastel de frangipane (almendras) con moras y pistaches estuvo tan celestial como de costumbre en mi plato de peltre. 


Pan de frangipane

miércoles, 13 de junio de 2012

¿El pez grande se come al chico?

Por Inés Saavedra


Algo está sucediendo en el mundo, las cosas se están moviendo: las ideas, la gente, las fronteras, como si de repente ya no estuvieran claros los límites. En la vida como en la cocina las cosas no son totalmente blancas o negras; dulces o amargas, se entremezclan. Son dulces con notas amargas, o saladas con matices acidulados. Así es la vida, y la gente lo sabe.





Me he puesto a pensar en los peces que nadan en el mar y luego se sirven en las mesas. Los que han sido atrapados en redes masivas, los que se pescan en comunidades locales, los que se crían en granjas. Los peces. A veces, nos parecemos tanto a ellos… El cardumen humano se mueve con las corrientes, el pez grande se come al chico y el humano grande también se come al chico en una vorágine que devasta los recursos de este planeta.

La mesa está puesta. El menu que la vida presenta, es un recordatorio constante de que el mundo tiene un ritmo: morir, vivir, migrar, renacer, anochecer, amanecer... Unos mueren para darle vida a otros. Poner atención a los tiempos de la naturaleza, a los cambios de la luz, al movimiento de los cardúmenes de peces, a la velocidad de las ciudades, sólo puede tener una consecuencia: aumentar el respeto por la vida y lograr que la comida (dulce o amarga), sepa infinitamente mejor. 

martes, 12 de junio de 2012

Música moderna

La literatura, música y cine, como la comida, son parte fundamental del desarrollo de la cultura. Te presentamos algunas recomendaciones para leer, escuchar, mirar y sumar en la construcción de la gastronomía.

Paté de Fua, 2007

Músicos de origen argentino, mexicano y chileno combinan géneros como el jazz, tango y foxtrot. Una propuesta musical que recupera la tradición para transformarla en sonidos nuevos.


sábado, 2 de junio de 2012

Sábado por la mañana,24 horas alrededor del comer-beber al son de...

Claudia Luna

¡Es sábado! Y aunque quisiera quedarme en la cama hasta medio día, mi hambre me empuja de ella. Escucho gruñir a mi estómago, como si me dijera: "Mueve ese cuerpo y prepara el desayuno. Siéntate a la mesa y disfrútalo; hace días que no lo haces, Godinez". 


Fair Ohs by  Everything Is Dancing 


Maridaje recomendado:  Jugo de naranja y fresa



lunes, 7 de mayo de 2012

El tabú del mono

Por Luza Alvarado

En el mercado de Kinshasa es común encontrar sobre las mesas monos ahumados con el rostro contorsionado por el efecto del fuego. Las mujeres explican a los turistas cómo prepararlos: hay que destriparlos primero, luego se coloca sobre las brasas para ahumarlo, pero toma unos dos días. Puede servirse en caldo o como plato fuerte, con tomate y una salsa de ajo sobre una cama de arroz. Sólo los turistas más osados ceden a la tentación de probarlo.



El consumo de carne de mono en África, Asia y América, es un hecho muy antiguo que, sin embargo, se mantuvo restringido a rituales y ceremonias religiosas por dos razones: particularmente en África existía la facilidad de conseguir otros tipos de carne (antílope, gacela, etc.). El otro motivo es más bien psicológico: la semejanza –la cercanía genética y etológica– entre el hombre y los primates hace pensar en el canibalismo, un acto condenado por la mayoría de las culturas.

Más allá del tabú, nunca antes el consumo de primates había representado tantos peligros a nivel ecológico. Además de tratarse de especies protegidas, su carne encierra un problema de salud pública: al ser ilegal, no está sometida a ningún control sanitario. Hoy se sabe que algunos primates son portadores de enfermedades como el ébola y otros brotes epidémicos aún sin clasificar. Sin embargo, ante la situación de carestía, los africanos están dispuestos a correr el riesgo.

Pero no todo está perdido. Asociaciones como Bushmeat Project y Biosynergia impulsan la protección de las especies a través de medios audiovisuales en las escuelas del continente africano. Gracias a estas campañas, los niños y jóvenes se alejan de la cacería y el consumo mientras instan a sus padres a contribuir a la conservación.

Indie Food Project

domingo, 29 de abril de 2012

Londres en un plato

Por Alex Marin

El plato con mi desayuno
Ya sé, ya sé— Dirán ¿Porqué Esewey ya no dijo nada del plato? Para ser honestos me cayó una tormenta de situaciones inesperadas y tuve que chambear horas extra, pero aún así el plato estuvo ahí.

Para empezar les cuento que andar cargando el plato se convirtió como esos proyectos donde a los adolescentes les dan un bebé de plástico y lo tienen que cuidar para todos lados, sin embargo ha sido una experiencia muy interesante. Sobre todo ver la reacción de la banda.


Vivo en una región bastante "guerrera" de Londres, el barrio de Clapton en Hackney. Sin embargo como parte de los preparativos para los olímpicos la zona ha sido objeto de una gentrificación bastante intensa por lo que, desde Shoreditch hasta Clapton se ha llenado de hipsters, artistas, cuida-planetas... Como uno pues. Así que en general la actitud de reciclar sin parar se ha vuelto popular por acá.

Lo que sí, debo aceptar es un poco complicado es la lavada, cuando la gente me ve caminar al baño con mis cubiertos no sabe que pensar. JE.Viajamos localmente a varias partes. Stratford Upon-Avon, Cambridge... y ahí va el plato.


Echando la KIMCHI BURGER en el mercadito de Chatsworth Road
Generalmente se piensa que en Londres la comida apesta. Y es cierto. No, la realidad es que la oferta de comida es ilimitada. Hay gente de tantas naciones que por ofertas y sabores no paramos. Curry, pasta, caribeño, chino, japonés... ¿Qué quieren? Es más, los ingleses comen más picante que muchos mexicanos por influencia de India. Para los que no lo sabían los Indios (No todos son hindúes) comen mucho más picante que los mexicanos.

Visitamos con el plato el mercado de Chatsworth. Londres está muy orgulloso de sus mercados. Desde su fresísima Notting Hill, el más antiguo Borough Market y los que comienzan como el de Chatsworth donde probamos unas hamburguesas con KIMCHI que es una especie de ensalada koreana picante con col y vegetales. Si quieren saber más pregúntenle a Danny @kimchicult.


Tomando el té, muy inglés @esewey
En este trabajo periodístico la cosa también es buscar lugares inspiradores. Así que en una de esas nos movimos hacia Hamsptead Heath y descubrimos el magdala. Es una especie de cabañita muy inglesa donde puedes sentarte a leer, escribir, echar un vinito y si quieres comer también pero como excede un poco el presupuesto nos limitamos a tomar el té en la tasita del #plateproject por supuesto. Los viernes hace show de comedia con comediantes variados como Sara Pascoe (IT Crowd) y demás personajes de "la onda de la comedia".

Como que ahí no entendieron muy bien el concepto pero igual nos trataron bien. Debo confesar que tomar bebidas calientes se complica por el material pero después de la primera quemada ya lo demás es lo de menos. Con todos los tés y cafés que me he tomado ahí fácilmente se han ahorrado como 50 desechables.

El Reino Unido es de esos países donde TODO te lo empacan.En el súper te venden hasta las frutas en su empaque y después de que llevas tus viandas en empaque individual, por supuesto que te dan OTRA bolsa de plástico para que no te vayas sin hacer publicidad a la calle.

Por ejemplo Wasabi, un restaurante de sushi en formato "comida rápida" vende cada rollito ¡¡¡En su bolsita!!! O sea que después de echarte tu sushi terminas como con una tolnelada de celofán en tu charola. lo que es cierto es que por lo menos en Hackney hay un sistema de reciclado muy eficiente. Cuando notificas a la "delegación"que te mudaste te llevan a tu casa un contenedor de plástico, reciclado por supuesto, donde a lo largo de la semana vas poniendo todo lo reciclable: Vidrio, plástico, cartón, etc.

Los viernes cuando pasa el camión de la basura lo separan por categorías y lo dejan ordenado en la banqueta. Unas horas después pasa otro camión con contenedores separados, se lleva lo reciclable y te dejan tu contenedor para que lo llenes la siguiente semana. Pero bueno, no nos desviemos del tema.


El plato de #plateproject en la rosticería de Harrod's
Uno de los episodios más bizarros fue llevar el plato a Harrod's, la tienda de el fallecido Dodi Al Fayed. Créanme este plato no visitará rosticería mas mamona que esta. En la planta baja hay una especie de mercadito. De verdad es como el mercado de la calle de Campeche pero SUPER MEGA mamón. En una esquina está la rosticería donde sirven un baby chicken exquisito. Hay cola para sentarse en la barra y eventualmente llegan dos que tres choferes a recoger órdenes de alguna celebridad o algún jeque árabe de Kensington. Lo sé porque en la calle de atrás siempre está lleno de Bentleys, Lamborhinis, McLarens y demás.
Por lo pronto me despido y para cuando termine mi mes con el #plateproject, les estoy preparando un vídeo con las experiencias en un divertido formato musical.

En la próxima entrega: El mercado de flores de Columbia Road y un platillo emblemático de Londres EL KEBAB. Así que sigan pendientes, escuchen EL WESO y sigan visitando esewey.com y leyele.net porque estamos haciendo muchas cosas más por acá en Londres.

Cheers!

Indie Food Project #Plateproject

martes, 6 de marzo de 2012

Alcachofas rellenas


Receta de Claudia Luna 

Para 4 personas
1 litro de agua
1 limón
Una cucharadita de harina
8 alcachofas
2 dientes de ajo
1 cebolla picada
2 tomates pelados y picados
2 cucharadas de aceite
2 cucharadas de vino tinto
1 cucharada de miel
1 ½ tazas de tofu suave
1 cucharada de perejil
Pimienta
Sal

Hervir una olla el agua, la harina, el jugo del limón y sal al gusto. Pelar las alcachofas y sacar la pulpa con una cuchara. Cuando hierva el agua, agregar las alcachofas y dejar cocer hasta que estén suaves.

Picar finamente los dientes de ajo, la cebolla y los tomates. Calentar el aceite y saltear el ajo y la cebolla, agregar el tomate y dejar cocinar hasta que se haya perdido toda el agua; salpimentar. Incorporar el vino tinto y la miel; dejar reducir.

Picar el perejil finamente y batir con el tofu. Reservar. Rellenar las alcachofas con la mezcla de tomates hasta la mitad y rellenar la otra mitad con el tofu. Calentar en el horno por 10 minutos a 150 ° C. Servir.

lunes, 5 de marzo de 2012

Una receta ante una derrota



El espejo suele devolverme una versión tergiversada de mí mismo, en la que lo menos importante es qué hay detrás de la mirada. Esto puede deberse a que desde que era un peque, solía confundir la soledad con el abandono, por uno y mil motivos que por el momento no he de ventilar. Esto, a su vez, debe haber generado en mí una suerte de ansiedad retro; de súbito, estoy enredado en las finísimas y molestas redes del acto reflejo, promotor de la alcahuetería más peligrosa; comer compulsivamente… y este es el tema que me compete, me compite y compromete. 



Respire usted, para quitarse de encima este somero intento de autoanálisis que le acabo de enjaretar y escuche en su mente mi pequeña historia de derrota:

Me levanté de mi cama con mi prominente panza por delante y el sinnúmero de malestares que me atañen, cuando vi pasar como en viñetas el frenesí con el cuál me engullí la noche anterior tres cervezas  y una cantidad obscena de tacos que comía más como castigo que como premio. Desdén, desasosiego, desatino, deseo, despertando en mí con cada golpe de culpa. 

Soy lo que como y cómo como, tratando de ahogar lo que sea que siento cuando me siento sentimental. Todo esto pasa cuando hago de la comida un arma de destrucción masiva. Pero en medio de esta guerra, una bandera de paz se alza con la intención de recordarme que la comida es un placer, y con la medida justa, un privilegio: una calma placebo; cocinar, nada más porque la cocina me calma y me hace sentir un poquito menos abandonado.

Pechuga (de ave orgánica que no haya sufrido tanto) rellena de flor de calabaza bañada en salsa de nopal

*Vegetarianos: pueden sustituir por berenjenas, mmmm....

Soy pésimo para picar ajo pero lo logro y lo sofrío (con muy poco aceite) con la flor de calabaza.

En actitud zen, relleno cada una de las babosas pechugas con el preparado de flor. 

Ah, pero antes, (soy muy desordenado), ya había puesto en la licuadora los nopales con cebolla y un par de dientes de ajo. Si me pongo intrépido, le añado albahaca y unas dos pimientas. 

Eso va a la olla, a fuego lento, y entonces sí, a rellenar las pechugas. Ya rellenadas, las echo sin piedad a la olla. 

Se deja cocinar lo que dura la mitad de un episodio de Two and a Half Men para que no quede babosito y a tragar. 

Luego, si ando de buenas, le doy una asadita a unos champiñones con cebolla y los esparzo desordenadamente alrededor de la pechuga bien bañada por la salsa. 

Sabe de lujo, pesa menos que la culpa y se vuelve una victoria en medio de cientos de derrotas. 

A veces, en medio de los trancazos, es cuando más creativo me pongo.

martes, 28 de febrero de 2012

Fractales gastronómicos


 Brócoli romanesco o coliflor romanesca.

Es una flor comestible de la especie Brassica Oleracea, una variante de la coliflor. Cada una de sus ramas crece en forma de un espiral logarítmico y refiere a los fractales, bucles matemáticos que tienden
a formar figuras infinitas. Ingredientes como éste nos recuerdan que la perfección se encuentra en todos los niveles de la naturalezacorresponde a la ciencia desentrañar sus misterios, y a la gastronomía, convertirla en deleite.